Discapanch: Saúl perdió un brazo, le salvó la vida Evita, fue emprendedor y con Macri se quedó sin trabajo

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El creador de Discapanch denunció en los medios que lo despojaron de su local del hall de Retiro porque daba “mala imagen”. “Me dijeron que iban a hacer una estación de primer mundo, por lo cual no podía estar”, cuenta aguantando las lágrimas.

El 3 de diciembre de 1998, Saúl Macyszyn se convirtió en lo que el presidente Mauricio Macri fogonea en paralelo a la Reforma Laboral: emprendedor. Fundó “Discapanch”, un local de comidas rápidas en el hall de la estación Retiro del ferrocarril Mitre. Pasó, la crisis del 2001, creció, tuvo empleados en relación de dependencia con buenos sueldos -todos ellos eran personas discapacitadas-, pero por una cuestión de “imagen” el Gobierno lo despojó.

“Estoy mal. Estuve bien bien hasta 17 de Febrero de 2017, desde que me sacaron el local para dárselo a una empresa internacional de artículos de lujo. En donde estaba yo pusieron el local de una empresa que colaboró en la campaña de ellos”, comenzó invitado en un medio.

Su historia de superación es ejemplar. Cuando tenía 10 años, un camión perdió el control y lo atropelló. Estaba internado en el hospital de San Isidro cuando fue visitado por María Eva Duarte. Fue eh 1949, en pleno auge del primer gobierno de Juan Domingo Perón. Le dio orden al director del hospital Rawson de que me internara en el servicio del profesor Ricardo Finocchieto que era el médico personal de Evita. Yo creé Discapanch como forma de agradecimiento a ella”, explicó.

Discapanch era un ícono de la estación de Retiro. No sólo vendían panchos sino que también había tartas, tortillas, pizzas, empanadas, sandwiches y minutas en el menú del día. La cocina estaba abierta y se comía de parado en mostrador o contra la pared.

“Decidí abrir una panchería. Se me ocurrió hacerlo en un lugarp donde transitaba mucha gente, atendido por personas con discapacidad. Tuve que vender la casa de mi padre para obtener el local. Estuve 20 años allí en el hall de la estación Mitre de Retiro” , cuenta.

Desde 1998 que Discapanch empleó a decenas de empleados a los que les costaba insertarse en el mundo laboral. Saúl soportó los vaivenes de la economía y hasta embates empresariales. “Cirigliano con TBA me quiso quitar el local. Fui a Casa Rosada, intervino De la Rúa y le dijo que no. Llegó Macri y no me salvé”, explica.

“Me dijo que iban a hacer una estación de primer mundo, por lo cual no podía estar. Lo dijo Guillermo Dietrich en persona. Me dijo que era una imagen que no corresponde. Tenía que ser todo de lujo”, denuncia aduciendo que quizás por su condición de discapacitado fue despojado de su comercio. “Lo vamos a echar al manco peronacho”, escuché que decían.

Macyszyn recibió los premios internacionales “Obra Mundial pro-Humanidad Solidaria -OMHS.”, y la distinción “Éxito Business Awards 2005” por la “Cadena Laboral Solidaria de la Discapacidad”. Supo tener otros comercios además del de Retiro.

“Con 80 años voy a ir a votar. Macri es destrucción”, concluye mientras sueña con volver a tener un emprendimiento pese a que, para algunos, un local de comidas rápidas atendido por discapacitados no se ajuste a sus valores estéticos.